No. El verdadero problema del mundo musulmán está en ellos mismos, en su propia idiosincracia intolerante, fundamentalista y antidemocrática, que no acepta otras opciones, que no acepta alternativas más allá de las inmutables palabras del Corán y de las interpretaciones de los "directos enviados de Alá". Cualquiera que plantee algo alternativo debe ser exterminado por principio. Por eso no aceptan a Israel, única democracia en Oriente Medio; por eso no aceptan a Estados Unidos, que a pesar de sus errores y sus derrotas internacionales, ha logrado erigirse como potencia. Por eso no aceptan a Europa como bastión occidental y pretenden cambiarlo imponiendo sus costumbres y sus leyes bajo el "pañito caliente" del multiculturalismo y el relativismo.
Y también por eso el Líbano es el desastre que desde hace un mes ya se veía venir. Por un lado, el intento de Siniora de crear "un gobierno plural" lo ha hecho dormir con el enemigo al tratar de mantener a toda costa a miembros del Hezbollah en el gabinete ministerial. Por el otro, unas relaciones tensas entre el Líbano y Siria, apoyada externamente por Irán e internamente desde el Parlamento por movimientos prosirios (los mismos que mataron en su intento por reconquistar Líbano. Y finalmente, el eterno conflicto entre sunitas y chiítas y la incapacidad de la policía y el ejército libanés para frenar y poner orden a esa insurgencia chiíta que ahora exige su renuncia.
Todo eso conduce inevitablemente a la pregunta ¿En esas condiciones de ingobernabilidad pretendía Siniora detener a los terroristas de Hezbollah que prácticamente lo hicieron entrar en guerra? El problema, definitivamente, no es Israel.






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