30 de diciembre de 2008

Situación en Gaza (I): Guerra avisada...

A partir de hoy iniciaré una serie de reflexiones sobre lo sucedido desde la semana pasada en la Franja de Gaza. Como siempre, la razón que mueve estas reflexiones es la necesidad de analizar el conflicto palestino iosraelí en su justo contexto histórico-político, más allá de las pasiones desatadas y del pensamiento de izquierda, antiimperialista (y por consecuencia antiisraelí y antisemita), que caracteriza a la opinión pública mundial.

Lo primero sobre lo que hay que reflexionar respecto a los últimos acontecimientos en Medio Oriente es el origen de las hostilidades. En los últimos días, a través de los medios de comunicación, no se ha dudado en tachar a Israel (una vez más) de "asesino", "genocida" y "colonialista". Más allá de los análisis históricos sobre la falsedad de tales argumentos, hay que resaltar que en esta oportundad –y una vez más– fue el lado palestino el que inició las hostilidades.

Lo que mucho de la intelligentsia massmediática progresista y antiisraelí no admite en sus sesgados análisis es que la incursión militar ocurrió luego de las advertencias de Ehud Olmert al grupo islamista palestino Hamás, que inició bombardeos de proyectiles Qassam contra territorios al surde Israel el pasado 23 de diciembre, finalizado el período de alto al fuego.



"Un gobierno responsable no se muestra impaciente ante la idea de declarar la guerra, aunque tampoco lo evita", había advertido el domingo anterior el primer ministro israelí, Ehud Olmert, quien a lo largo de su gobierno se ha caracterizado más bien por ser "blando" en términos militares, generando, incluso, el rechazo de sus ex correligionarios del derechista partido Likud.

La acción defensiva fue, entonces, conocida por Hamas desde suficiente tiempo antes de ser ejecutada. Estaba en sus manos decidir entre volver a la tregua (por ellos finalizada) o ser los verdaderos causantes del sufrimiento de "su pueblo". Y ellos tomaron la decisión...

Próxima entrada: Situación en Gaza (II): La verdadera correlación

28 de diciembre de 2008

Vale la pena

Mientras analizo lo sucedido en los últimos días a raíz del fin del cese al fuego y los ataques de Hamás, comparto con los lectores este artículo del Jerusalem Post, respecto a la investigación académica de Alexander Yakobson y Ammon Rubinstein, destacados intelectuales de la izquierda israelí que, más allá de diferir con las políticas del gobierno, salen en defensa del Estado de Israel y de lo que éste representa en el siglo XX, frente a los cuestionamientos contra su existencia.

8 de diciembre de 2008

Secularidad ¿Amiga o enemiga?




Con el ritual de Eid-Al Adha, culmina hoy el Haj, una de las festividades más sagradas del calendario musulmán, que constituye, incluso, uno de los cinco pilares fundamentales de la práctica del Islam.

De acuerdo con la tradición, durante esta festividad se conmemora la peregrinación del profeta Mahoma desde la ciudad de La Meca, en Arabia Saudí, hasta el monte Arafat, 15 kilómetros a las afueras de esa ciudad. Para conmemorar el evento, miles de musulmanes realizan ese peregrinaje anualmente, que debe ser realizado, según la religiosidad islámica, por todos los musulmanes que tengan la oportunidad, al menos una vez en su vida.
Sin embargo, cientos de musulmanes que habitan la zona de Gaza no podrán cumplir, aunque quieran, este precepto en esta oportunidad. ¿La razón? La soberbia del movimiento terrorista Hamás que, aún calificándose de islámico, viola los derechos de sus correligionarios por capricho político.
Según reseñó el fin de semana la agencia Reuters, el gobierno saudí emitió visas para todos los palestinos musulmanes inscritos bajo la Autoridad Palestina, cuyo gobierno reconocido es el presidido por el partido Fatah y su cabeza, Mahmoud Abbas (Abu Mazen). El gobierno de Mazen, que pareciera impulsar la creación de un estado palestino esencialmente secular –contrario a las pretensiones de movimientos como Hamás que buscan la creación de un estado islámico, similar a Pakistán o Irán– ha comprendido la necesidad de sus correligionarios y ha facilitado el tránsito a los palestinos hasta la ciudad santa de La Meca.
Arabia Saudí, por su parte, no permitió la emisión de permisos a los 3000 habitantes palestinos de la franja de Gaza, que se encuentra controlada por Hamás y distanciada del gobierno palestino. Esto provocó la ira del movimiento integrista que, en represalia, impidió la salidad de los peregrinos desde Gaza, al instaurar puntos de control policial en la frontera con Egipto, ´país a partir del cual empieza la peregrinación desde esa zona.
Este hecho obliga a reflexionar acerca de las relaciones entre gobierno y religión en una zona como la del Medio Oriente. Además de desenmascarar al Hamás –pues demuestra lo falso de su fachada de ultra religiosidad– es una oportunidad para preguntarse acerca de la importancia de que el gobierno que se establezca en el eventual y futuro estado palestino sea laico y secular, como ya lo es el de su vecino estado de Israel.
¿De dónde provino la buena voluntad para el viaje de los fieles musulmanes habitantes en la Autoridad palestina? No fue de Hamás, que pregona la necesidad de que el palestino sea un estado islámico y aseguran defender la fe en Mahoma, sino de Fatah, un partido moderado y laico que, como tal, defiende la libertad religiosa de sus militantes y correligionarios.

Así, cabe concluir que la secularidad de Fatah, además de facilitar las negociaciones, convendrá a mediano plazo no solamente a unas mejores relaciones entre israelíes y palestinos, sino a la concreción de un estado palestino moderno que, aunque pueda nutrirse de ciertas ideas del pensamiento islámico (pues su origen será innegable), haga propios los valores de la democracia y libertad patentes en las relaciones internacionales contemporáneas

3 de octubre de 2008

Mucho más que apuntes sobre judeofobia

Recientemente, y gracias a la gentileza de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV), llegó a mis manos un ejemplar del más reciente libro del Dr. Moisés Garzón Serfaty, Apuntes para una historia de la judeofobia, editado por esa institución. Se trata de una obra que, sin la exagerada sistematización de Gerard Messadié en su libro Historia del antisemitismo ni las generalidades de Paul Johnson en La historia de los judíos, pasea al lector por los diferentes hitos históricos del odio al pueblo judío bajo las distintas épocas y gobiernos del mundo.

Además de un minucioso apoyo documental –el doctor Garzón muestra, por ejemplo, el texto original del edicto de expulsión de los judíos de España en 1492 por los reyes católicos– el libro tiene dos grandes aportes que yo, desde mi muy particular interés periodístico, agradezco. El primero de ellos es haber aterrizado la judeofobia en la contemporaneidad, en un capítulo llamado "La neo-judeofobia".

Lo interesante, a mi juicio, de este apartado del libro, es el rescatar ideas que, aunque son debatidas y validadas actualmente por una iintelectualidad de izquierda, sobre todo de Europa, no es más que la repetición de los mismos enunciados judeofóbicos desde la Edad Media. Pero Garzón no se limita a la izquierda del viejo continente, pues los lugares comunes antijudíos y antisionistas que desarma en su libro son alternados con evidencias de hechos, hasta ahora aislados, de antisemitismo en un contexto que él conoce muy bien: el venezolano.


Así, ilustran las páginas del libro imágenes como las que se presentan a continuación. Caricaturas de fuerte tendencia antisemita y agresiones contra las paredes de sinagogas en el país que, particularmente hasta 2006, se volvieron preocupantemente familiares para la dirigencia comunitaria judía venezolana.
El otro elemento destacable, a mi juicio, en la obra del Dr. Garzón es el puesto que le da al Islam como elemento angular de la judeofobia y el antisemitismo contemporáneo. Un protagonismo que yo, en mi limitado conocimiento del tema, intuía pero que confirmé con la brillante exposición del autor acerca de los fundamentos de la religión islámica.
Garzón explica, por ejemplo, la condición guerrerista innata en el Islam, sintetizado en el concepto de la Yijad. Al respecto, enfatiza que Yijad sólo tiene una interpretación, más allá de los matices que se le quieran dar al término: "¿Qué sucede si los judíos o los cristianos no desean vivir bajo las reglas del Islam? Entonces sencillamente, el sistema islámico tiene que luchar contra ellos. A esta lucha se le llama Yijad. Yijad quiere decir querra contra aquellos que no están dispuestos a aceptar el dominio superior islámico" (p.175).
En síntesis, Apuntes para una historia de la judeofobia, es una obra que va mucho más allá del esbozo. Se trata de un compendio fundamental que permite comprender, no sólo en antisemitismo en el pasado, sino en el presente e, incluso, sus características en un futuro inmediato, lo que la convierte en una obra fundamental para los estudiosos del mundo judío y sus fenómenos asociados.




11 de agosto de 2008

Más de un mes después...

Quienes tienen la (des)dicha de leerme habitualmente, se habrán dado cuenta de que soy una persona sumamente intermitente en lo que a blogging se refiere.

En efecto, no soy el mejor ejemplo posible de bloguero. Reviso poco los blogs de mis compañeros, paso laaargo tiempo sin bloguear, etc. Las razones son muchas, pero fundamentalmente falta de tiempo y disciplina.

Debido un poco a ambas razones, desaproveché una experiencia que hubiera sido única para escribir in situ: mi viaje a Israel desde el 5 al 26 de julio para participar en el seminario Shoá, la memoria y los dilemas de su transmisión, organizado por el instituto Yad Vashem.

Aparte del contenido académico del curso (que fue de primera), el viaje me permitió entender muchas cosas que, espero, se vean reflejadas en los próximos días en este blog. Y, aunque no lo haré "en vivo y directo", en las próximas semanas comaprtiré algunas de las reflexiones que hice, a través de crónicas, artículos de opinión, etc.

De momento, me limito a continuar con las promesas y a invitarlos a visitar el álbum de fotos de mi viaje

24 de junio de 2008

No más unilateralidad

¿Era muy optimista esperar un cese al fuego más duradero? Al parecer sí. No ha pasado una semana de logrado lo que la BBC calificó de "frágil acuerdo", cuando la insurgencia palestina decidió romperlo al lanzar cohetes Kassam a la población costera de Sderot.

¿Qué demuestra esto? Que una vez más los peores enemigos del potencial estado palestino son ellos mismos. El que la Yihad islámica se haya atribuido el ataque es una muestra más de que no están dispuestos a negociar sino en sus condiciones que, evidentemente, representarán una alteración de los intereses y necesidades de Israel en la región.

Poco importa que Israel haya cesado los asentamientos en Gaza y Cisjordania durante el gobierno de Sharon; poco importa que hayan accedido a liberar a casi 500 terroristas palestinos a cambio de un sólo soldado. La iniciativa del truhán de Nasrala de pedir la liberación de otros 300 militantes de Hezbolá para liberar a otros dos soldados busca simplemente acorralar a Israel cada vez más y seguirlo obligando a que actúe de manera unilateral y sin condiciones, algo que pone en peligro, incluso, su propia existencia como estado, al quedar a merced de un grupo de fanáticos con trastocados valores de la vida y la muerte, del bien y el mal. Y así lo ha entendido Olmert, pese a sus políticas conciliatorias e incluso complacientes, al negarse a acceder a la petición de Nasrala. La unilateralidad tiene un límite

23 de junio de 2008

Shalit, cueste lo que cueste (dos años después)

Recientemente, los medios israelíes han difundido la versión según la cual Israel estaría negociando con Hamás una liberación progresiva de 450 militantes activos de esa agrupación terrorista, a cambio de la vida de una sola persona: el soldado israelí, Gilad Shalit, secuestrado tal día como hoy hace dos años.

La iniciativa se enmarca en el alto al fuego firmado la semana pasada entre Israel y el grupo Hamás, que controla la Franja de Gaza.Más allá de la percepción que se tenga sobre este alto al fuego, que la BBC, por ejemplo, considera débil, da cuenta una vez más de la valoración que Israel pone en sus ciudadanos y, sobre todo, en aquellos que se encargan de defender la nación, como el caso del joven Shalit. El gesto no es cualquier cosa: 450 potenciales terroristas por un sólo miembro de Tzáhal. Sólo resta esperar, por un lado, que los familiares de Shalit acepten la idea de las autoridades, que han liberado los pasos de la Franja de Gaza. Y, por el otro, que Hamás demuestre una actitud recíproca, no sólo respetando el alto al fuego, sino devolviendo a Shalit a sus familiares y a su vida, puesta en peligro en defensa de un territorio, de un Estado, y de un ideal.

P.S: Varias organizaciones e individualidades han desarrollado una campaña bajo el nombre de "Yo también espero a Gilad Shalit". Desde aquí me sumo a la iniciativa, invitándolos a visitar el grupo de Facebook y la página web en la que la difunden.

14 de junio de 2008

Repensando un Israel secular

Hace ya varias semanas, el suplemento del New York Times encartado los sábados en EL Nacional reprodujo un artículo de Ethan Bronner titulado “Árabes israelíes siguen siendo forasteros en su país”. El autor me era desconocido, mas no sus argumentos en torno a la identidad judía del estado de Israel y su “impacto” sobre la minoría árabe que en él vive.

Tras admitir que los árabes israelíes “prefieren la seguridad de una democracia israelí imperfecta” a la que puedan vivir en los territorios palestinos, incluso formado bajo un eventual –y esperemos que cercano– estado, Bronner cuestiona la necesidad de calificar a Israel como un “estado judío” y el perjuicio que tal denominación ocasiona, a su juicio, en la coexistencia.

Para ello, se hace eco de la voz de un periodista árabe de ciudadanía israelí, quien sostiene “¿Cómo voy a poder formar parte de un Estado judío? Si definen esto como un estado judío me están negando que esté yo aquí?”. Con este argumento, Bronner parece dar a entender la existencia de una suerte de “fundamentalismo judío” en Israel que impediría el normal desarrollo de la vida de los árabes en la entidad.

De manera similar, el domingo 18 de mayo, el diario Últimas Noticias publicó un artículo de opinión titulado Oh, Jerusalén, en el que su autor se refería al “sometimiento policial de una gran minoría, como es la población palestina” por parte de Israel, a la vez que también se refería, explícitamente, a un “fundamentalismo judío” que, a su juicio, está paralizando al país.

Se trata de una afirmación que, además de osada, es fácilmente desmontable con un sencillo análisis de la relación entre Israel como entidad política y secular y la minoría árabe del país.

La Knesset es una clara muestra de esta relación. Aparte de los partidos ultraconservadores (que siempre han sido minoría en Israel), la tolda de Ehud Olmert, Kadima, cuenta con 19 escaños en el Parlamento. Mientras tanto, tres partidos que conforman el Parlamento pueden ser tildados de proárabes: la Lista Árabe Unida, Jadash (partido de izquierda antisionista) y Balad. Estas tres organizaciones acumulan 17 curules, solamente dos menos que el partido gobernante, un privilegio impensable para las minorías judías en naciones como Irán o Pakistán, en cuyo nombre oficial ostentan los términos de “República Islámica”.

Esta calificación religiosa lleva a una segunda reflexión. Más allá del derecho de Israel a definirse como un Estado judío (así como Irán y Pakistán se denominan repúblicas islámicas), tal definición obedece más a una tradición histórica que a la praxis política del país. Al contrario de los países definidos políticamente como islámicos –que, por ejemplo, emplean la Sharia como máxima legislación civil– Israel ha logrado mantenerse como un estado secular, a despecho, incluso, de la ultraortodoxia judía del país.

A despecho de los judíos ultraortodoxos,
Israel se ha definido desde 1948 como un estado secular

Un análisis aún más generoso de este hecho puede arrojar que el calificativo de “judío” para Israel es lo que precisamente ha hecho de él una nación pluricultural, pues esa esencia de “ciudadano universal” del judío de la Diáspora (que el antisemitismo decimonónico trató de desdibujar en el caricaturesco “judío errante”) fue trasmitida de los pioneros sionistas a la conformación del Estado en 1948.

Israel se convirtió en un estado multiétnico, en el que esa “identidad judía”, no se manifiesta en una adhesión particular al judaísmo como política de Estado. Muy por el contrario, puede afirmarse incluso que la esencia cosmopolita que caracterizó a la Diáspora judía caló en Israel y convirtió a ese país en lo que es hoy: una confluencia de culturas que, dentro de la unicidad de un Estado, es clara muestra (y única en todo el contexto de Oriente Medio) de que la coexistencia entre árabes e israelíes es posible en un gobierno democrático, con igualdad de las personas ante la ley, como lo han entendido los árabes que prefieren la "democracia imperfecta" israelí antes que el fundamentalismo de las naciones vecinas.

9 de junio de 2008

Las (des)memorias de Telesur

En el momento en que escribo este post (9:59 pm), Telesur ha trasmitido hasta la mitad una especie de documental –la obvia parcialización del expansionista canal oficial me impide denominarlo de otra manera– titulado Memorias del fuego, crónicas palestinas. El tema es, para variar, el interés colonialista, expansionista y todos los demas -istas de Israel, a juicio de la poderosísima intelligentsia progre del siglo XXI, encabezada por los antiquísimos movimientos antiimperialistas y tristemente rematada por organizaciones "plagadas de buenas intenciones" como Shalom Ajshav.

Podría hacerse un recuento de la cantidad de lugares comunes antisemitas que muestra el documental apenas en sus primeros 45 minutos (antes de que culminara decidí escribir este post, para no dejarlo reposar). Podría resaltarse, por ejemplo, un comentario repetido que coloca a cristianos y musulmanes de Israel en una acera y a los judíos en otra.

Podría también destacarse la extremada y peligrosa simpleza con la que el documental se limita a narrar que "los checkpoints entre Jerusalén y Ramallah hacen que, incluso con visados especiales haya que pasar tres horas esperando", sin aclarar el verdadero objetivo de tales alcabalas: tratar de minimizar el paso de terroristas palestinos más allá de las fronteras de los territorios ocupados.

Pero lo que quiero resaltar con este post, más allá de estos temas que no generan ninguna sorpresa en quienes conocen la naturaleza antisemita de los medios de comunicación oficiales venezolanos es la falta de memoria de los productores de Telesur, o de quien quiera haya elaborado el documental. al buscar fuentes con cierta credibilidad para la realización de su trabajo.

















Una de ellas es Marwan Barghouti, (arriba) Ensalzado como ícono de la "causa palestina" y líder del movimiento extremista Fatah, Barghouti ha sido condenado a cinco cadenas perpetuas por cometer crímenes terroristas en Israel. Es este mismo Barghouti quien en el documental asegura que su movimiento busca la existencia de "dos estados que se miren de ferente y no se den la espalda" (iniciativa que, recordemos, rechazaron los árabes en el Plan de Partición de 1947). Pero "la costura" de Barghouti se nota pocos segundos después, cuando asegura tener "derecho a continuar con la Intifada hasta alcanzar la libertad e independencia" del estado palestino".

13 de mayo de 2008

Israel: un viejo nuevo Estado

Continuando con el tema existencialista vinculado a Oriente Medio y, concretamente, al aniversario del Estado de Israel, comparto hoy este artículo del diario El País de España, Israel: un viejo nuevo Estado, en el que el novelista francés Mareck Halter reflexiona sobre la existencia de un ideal de estado judío desde los años veinte e, incluso, antes.

De igual manera, Halter reduce la relación existente entre la Shoá (Holocausto) y la creación de Israel, pues, alega, que "nadie había oído aún hablar de nazismo" cuando instituciones como la Agencia Judía para Palestina ya funcionaba en la región.

Lea el artículo completo aquí

9 de mayo de 2008

Oriente Medio: más allá de lo existencial













Firma del acuerdo de paz entre Itzhak Rabin
(izq) y el rey Hussein de Jordania (der)

Dos formas de actuar, ocurridas a pocos kilómetros de distancia entre sí y vinculadas con el 60º aniversario de la creación del Estado de Israel, que se celebra desde ayer en todo el mundo judío, dan cuenta de cómo es posible lograr la paz en la región sólo con la buena voluntad política para hacerlo.

Por un lado, las declaraciones de Ahmadinejad en las que (como era de esperarse) volvía a pronosticar la destrucción del estado de Israel y daba cuenta de la imposibilidad de un diálogo en esas circunstancias.

Por el otro, el gobierno jordano, con el cual Israel tiene relaciones desde el acuerdo de paz de Camp David de 1994 y que, en esta oportunidad, que mostró su ánimo de mantener la paz al prohibir alusiones contra la declaración de Independencia del Estado de Israel, como lo reseña la Agencia Judía de Noticias.

Nadie pone en duda la necesidad y el derecho a existir de un estado palestino. Recordemos que el hecho no se cuestionó ni siquiera en los años previos a 1948, tiempo en que se diseñaba el proceso de paz para la región, que culminó con el Plan de Partición. El rechazo del pueblo árabe a la iniciativa y el inicio casi inmediato de lo que fue la Guerra de Independencia de Israel fue lo que, desde ese momento y hasta el sol de hoy, ha impedido la materialización de ese otro estado.

Pero la justificación de la existencia del estado palestino no puede darse a costa de cuestionar la existencia de un país como Israel, legalmente reconocido y constituido desde 1947, con la aprobación de la resolución 181 de la Asamblea General de la ONU Y eso es lo que, desafortunadamente, intentan hacer los sectores radicales –y mayoritarios– del mundo árabe islámico, por no decir a intelligentsia progresista –de izquierda, antiimperialista y antisemita– del planeta.

Sólo si se supera esta diatriba existencial contra el Estado de Israel podrá lograrse el estado palestino, necesario para culminar con éxito el anhelado proceso de paz. Y la decisión jordana de impedir las protestas en contra de Israel (que, insisto, son radicalmente distintas a las protestas a favor del estado palestino) muestra precisamente ese objetivo: superar el prejuicio según el cual el estado israelí y el estado palestino no pueden coexistir

8 de mayo de 2008

Videos sobre el 60º aniversario de Israel

Desde su aparición hace dos años You Tube ha formado parte tanto de la cotidianidad de los internautas como de los grandes sucesos históricos contemporáneos. El caso de la Independencia de Israel no es la excepción. A continuación dos videos que conmemoran la fecha y fueron colgados recientemente:







El audio de este video contiene la letra (y la traducción en subtítulos) del himno nacional de Israel, Hatikvá (La esperanza, en hebreo), un canto a la supervivencia que hoy, sesenta años después, sigue teniendo vigencia, ante declaraciones como la de Ahmadinejad hoy

Sesenta años después...

De acuerdo con el calendario lunar judío, hoy es 5 de Iyar de 5768. Se trata de una fecha de especial significación, no sólo porque es el día en que se conmemora la creación del estado de Israel (según el calendario judío) sino porque es la sexagésima celebración de la fecha, pues el 5 de Iyar de 5708 (que corresponde al 15 de mayo de 1948), en medio de la entonación de la Hatikvá, David Ben Gurión declaraba la independencia del Estado de Israel.

Aunque aún falta una semana para la fecha oficial de la celebración, desde hoy Israel está de fiesta, luego de conmemorar una fecha igualmente importante, pero dolorosa y también simbólica en estos 60 años: Yom Hazicarón, el Día de los Caídos en el campo de batalla.

Y es que la guerra ha signado la existencia del estado de Israel desde su nacimiento. Pocas horas después de que el Imperio británico abandonara la región de Palestina (bajo su control desde 1918), y luego de que la bandera azul y blanca con la Maguen David en el centro se izara por primera vez, el apenas creado ejército israelí tuvo que enfrentarse a Egipto, Jordania y Siria, que desconocían la declaración y exigían la devolución de los territorios a las naciones árabes.

La Guerra de Independencia (1948-1949) fue sólo el comienzo. Otros tres conflictos armados (Guerra de Los Seis Días, Guerra de Yom Kippur y Campaña Paz para Galilea) fueron lamentablemente necesarios para que Israel se ganara parcialmente el respeto del mundo árabe, materializado en los acuerdos de Paz por Tierra en 1979, con Egipto, y de Camp David en 1994, con Jordania.

Sin embargo –y pese al resurgimiento del radicalismo islámico materializado en individuos como el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad– Israel ha logrado celebrar un sexagésimo aniversario que, más que de existencia, es de supervivencia. Por ello, los motivos para celebrar son muchos, y así lo dan a conocer muchos websites que invito a visitar. Hoy sugiero dos de ellos:

Liga Antidifamación: ONG dedicada a combatir el antisemitismo y la discriminación a Israel y los judíos.

Israel at Sixty: Perspectiva de cinco especialistas en el tema de Medio Oriente sobre la significación de la fecha.