29 de diciembre de 2006

Ejecución de Hussein: Verdugo no pide perdón


Finalmente, luego de un proceso de casi tres años, repleto de retardos y leguleyerías, Saddam Hussein recibió el castigo que merecía: ser ahorcado de la manera más infamante y sin la posibilidad de morir como mártir, como él deseaba.

De nada valieron las súplicas de quienes se embarcaron en la titánica tarea de demostrar que él no era un asesino, para lo que se valieron de leguleyerías derivadas de las ambigüedades del Estatuto de Roma, para sostener que Hussein era prisionero de guerra, por lo que no debía ser entregado a sus "enemigos".

De nada valieron tampoco los chillidos de Amnistía Internacional o de HRW, que ahora se rasgan las vestiduras con la ejecución pero que jamás mencionó palabra de las masacres en Dujail o al norte de Irak (como si Hussein doliera menos que los cientos o miles de muertos kurdos y chiítas durante su dictadura)

De nada valió tampoco la "condena" de una comunidad internacional invadida por el cáncer del relativismo y el multiculturalismo antioccidental, ni la actitud cobardemente disfrazada de institucional del Vaticano, a través de un Ratzinger que teme por su pellejo y que no se atreve a condenar con la misma vehemencia las barbaries provocadas por el Islam desde la "media luna fértil" hasta la mismísima África, ante la posibilidad de que los amantísimos mullahs pongan precio a su purpurada cabeza, como ya hicieron hace unos meses.


Los representantes del gobierno iraquí han tenido que defenderse de las acusaciones de medios de comunicación respecto a los insultos que recibió el asesino momentos antes de enfrentarse a su destino, como se observó en un video no oficial difundido en Internet, dos días después de la ejecución.


"No sabemos con seguridad quién estaba gritando a Saddam o con quién él estaba insultándose, pero no creo que fuera ninguno de los miembros del gobierno", dijo Hiwa Osman, vocero presidencial iraquí, a la BBC, en un intento de negar la actuación oficial en esos insultos.


La pregunta es ¿Cuál es el problema? Como sostuvo Osman, a la ejecución asistieron testigos que pudieron estar vinculados de alguna manera a las múltiples acciones asesinas de Hussein. De ser así, era de esperarse una reacción de esta naturaleza. Muy considerada fue la actitud del representante de la Fiscalía General, Munqiz al-Faraón, quien dijo a la multitud: "Por favor, este hombre va a ser ejecutado". ¿QUé otras consideraciones esperaba Hussein? ¿Por qué tenerlas con un asesino de tal calaña? Como reza un conocido refrán: verdugo no pide perdón...

P.S: Por respeto a la lectoría no incluyo imágenes ni videos de la ejecución, pues no es mi intención prestar este blog al amarillismo o la morbosidad. Quien quiera verlos es libre de buscarlos en las páginas que albergan videos o en cualquier medio online que haya difundido la noticia. Pido disculpas por la falta de apoyo visual en este post.

21 de diciembre de 2006

Ni ellos mismos se ponen de acuerdo II: Abbas contra "los suyos"

(Nota del autor: pido disculpas a los lectores por el análisis que debí escribir hace al menos una semana cuando estalló la crisis en los territorios palestinos ocupados. Hay veces en que se me hace imposible conjugar mis últimos semestres de Periodismo con la labor esclarecedora que intento cumplir en este blog).

Una vez más se evidencia la imposibilidad en la dirigencia palestina de lograr una cohesión interna para defender "su causa", debido, también una vez más, a la esencia intolerante, y violenta por naturaleza, del integrismo islámico que es, insisto, la verdadera materialización del pensamiento musulmán.


De nuevo dos planteamientos, dos facciones contrapuestas. Por un lado Fatah, encabezado un Mahmoud Abbas que al menos ha intentado, aunque sea dando tumbos, tener un diálogo productivo con Israel desde tiempos de su omnipotente y tiránico antecesor, Yasser Arafat, además de lograr ser visto como parte de un movimiento moderado dentro de la insurgencia palestina. Por el otro un Ismail Haniyeh que, como buen representante de los forajidos del Hamás, se ha negado reiteradamente a reconocer a Israel y ha decidido que es él quien impone las condiciones para la paz.

La consecuencia, esperada: lucha entre facciones. Los palestinos se disparan y lanzan piedras bombas y botellas. Con el mismo odio con que los militares de Jordania asesinaron a miles de sus "hermanos" miembros de la OLP en la frontera sur, por órdenes del rey Hussein. Con la misma insensibilidad con que usaron a los niños como escudos humanos cuando Israel se defendía de los misiles lanzados de los altos del Golán hace algunos años. Hamas acusa a Fatah de seguir la política israelí (¿Desde cuándo es un delito buscar la paz?), y los simpatizantes de Fatah, por su parte, piden el derrocamiento del régimen islamista que se impuso aparentemente por las urnas en las elecciones parlamentarias de junio.


Y lo que es aún peor: Abbas entrega a Hamas un cuchillo para su propia garganta. Ante el fracaso de la imposible unidad "en pro de un estado palestino y en contra de la ocupación israelí" comete el mismo error de Siniora en el Líbano: convocar a unas elecciones anticipadas que, si se dieran (a pesar de que el propio Haniyeh ha rechazado la realización de tales comicios)harían perder el poco poder político que aún tiene Fatah en Gaza, ante la inevitable decisión de un pueblo terrorista de ser regido por un movimiento también terrorista: Hamas. Aún a costa de no poder lograr "su sueño de un estado palestino soberano", que no se logrará sin que haya primero un compromiso del lado palestino de cesar las armas y reconocer a Israel como un interlocutor válido.

¿Quién es el que se opone realmente al logro de un estado palestino?

12 de diciembre de 2006

Lo insólito de la conferencia negacionista


Una vez más se percibe de esa defensa a ultranza de los "relativismos" y las "diferencias culturales", conceptos alejados de la praxis moral, al dejar de establecer cánones de bueno y malo para dar paso a lo "diferente"."

Esta vez, lo diferente, y reprobable, es la congregación de "pensadores" (que parecen no pensar mucho) europeos, e incluso, judíos, que acudieron a la conferencia en Irán sobre el cuestionamiento del Holocausto.

Lo reprobable no es que Ahmadinejad insista en negar un hecho que ha sido no sólo comprobado históricamente sino condenado repetidas veces por la comunidad internacional y empleado como ejemplo de lo que nunca más debe ocurrir. Lo reprobable no es, ni siquiera, que Irán haya hecho una convocatoria a toda clase de "librepensadores" para que "expresaran su opinión sobre el Holocausto", como señaló en el discurso inaugural el ministro iraní de Relaciones Exteriores.

Y no es reprobable, ni siquiera extraño, porque es evidente que Ahmadinejad y todos los que lo rodean son canallas de la peor especie, radicales, retrógrados y conflictivos por propia naturaleza (determinada, en gran parte, por la religión que fervientemente profesan, el Islam, como ya he sostenido en varias ocasiones).

Lo reprobable, sorprendente e incluso absurdo de todo esto es que esa criminal iniciativa —afortunadamente reprobada desde sus inicios por una comunidad internacional no muy filosemita que se diga— encuentre donde hacerse eco no sólo en un Medio Oriente intolerante, que no concibe la existencia de una democracia en la región como la israelí, sino en el resto de Occidente. Lo sorprendente es que encuentre eco en Europa, que apenas se recupera de las heridas causadas durante la II Guerra Mundial a manos de los criminales nazis, cuyo ascenso al poder cargará por siempre sobre sus hombros. Lo sorprendente es que encuentre eco en los Estados Unidos, que desde la Guerra de Secesión ha luchado por la no discriminación, a través de personas como el ex líder del Ku Klux Klan David Duke.

Lo sorprendente, y triste, es que encuentre eco entre un grupo de ¿rabinos ortodoxos?, como Ahron Cohen, quienes rechazando el sionismo, relativizando el Holocausto y comparándolo con la situación en los territorios palestinos, contrarían los propios valores y creencias de la fe que ellos mismos dicen representar y del pueblo del que dicen provenir.


Ahron Cohen ¿Rabino o apóstata?

Como sostuvo Thomas Krüger en Berlín: "Negar o dudar sobre el Holocausto no puede quedar sin comentarios. Debemos hacer lo que podamos para combatir esto antes de que empiece a entrar en nuestra sociedad". Y mientras se continúe con esta tendencia a la relativización y ridiculización de las barbaries de la historia, éstas continuarán entrando en la sociedad.

5 de diciembre de 2006

Líbano: ni ellos mismos se ponen de acuerdo

Una vez más, el mundo árabe musulmán está demostrando que el problema no está afuera. No está en el Israel, el vecino indeseable; no está en Estados Unidos, el gran imperio opresor, ni es Europa, el eterno complaciente, la Eurabia denunciada por Oriana Fallaci.

No. El verdadero problema del mundo musulmán está en ellos mismos, en su propia idiosincracia intolerante, fundamentalista y antidemocrática, que no acepta otras opciones, que no acepta alternativas más allá de las inmutables palabras del Corán y de las interpretaciones de los "directos enviados de Alá". Cualquiera que plantee algo alternativo debe ser exterminado por principio. Por eso no aceptan a Israel, única democracia en Oriente Medio; por eso no aceptan a Estados Unidos, que a pesar de sus errores y sus derrotas internacionales, ha logrado erigirse como potencia. Por eso no aceptan a Europa como bastión occidental y pretenden cambiarlo imponiendo sus costumbres y sus leyes bajo el "pañito caliente" del multiculturalismo y el relativismo.


Y también por eso el Líbano es el desastre que desde hace un mes ya se veía venir. Por un lado, el intento de Siniora de crear "un gobierno plural" lo ha hecho dormir con el enemigo al tratar de mantener a toda costa a miembros del Hezbollah en el gabinete ministerial. Por el otro, unas relaciones tensas entre el Líbano y Siria, apoyada externamente por Irán e internamente desde el Parlamento por movimientos prosirios (los mismos que mataron en su intento por reconquistar Líbano. Y finalmente, el eterno conflicto entre sunitas y chiítas y la incapacidad de la policía y el ejército libanés para frenar y poner orden a esa insurgencia chiíta que ahora exige su renuncia.

Todo eso conduce inevitablemente a la pregunta ¿En esas condiciones de ingobernabilidad pretendía Siniora detener a los terroristas de Hezbollah que prácticamente lo hicieron entrar en guerra? El problema, definitivamente, no es Israel.

4 de diciembre de 2006

Eso es todo, amigos...

Blogs de Venezuela: Elecciones 3D

Después de un largo día de votaciones, colas, incertidumbre y sobre todo rumores, rumores y más rumores, una nueva jornada electoral llega a su fin, con el amargo sabor de la derrota.


Muchas cosas pasaron en el interin, pero en realidad poco importa. Puedo hablar acerca del 40% de abstención que se registró, particularmente, entre la clase media del estado Miranda. Pero, como pueden imaginarse, no estoy de ánimos para describir esta sensación de impotencia. El caso es que, una vez más, Chávez ganó. Y lo más triste del caso es que ganó por votos, como tuvo que admitir Rosales. Por una razón misteriosa para muchos de nosotros, continúa cautivando "al pueblo".


Lo único que queda es seguir, intentar ganar más espacios políticos que nos permitan de aquí a tres años convocar otro referendum para ver si esta vez (con o sin la trampa que pueda montar el CNE, la ONIDEX, etc.) logramos sacarlo o si, por el contrario, nos toca calárnoslo hasta el 2021, apelando a aquella consigna de que "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece".


Doy por finalizado el modesto intento que hice por cubrir el proceso electoral desde una perspectiva ciudadana y muy personal. Pido disculpas por haberme apartado en un par de ocasiones de mi condición de observdor e informador, al dejar colar juicios de valor, contrarios a mi condición de periodista en ciernes,y retomo el tema que dio origen a este blog: la situación en el Oriente Medio. Actualmente adelanto un postacerca de la entrevista que dio Kofi Annan respecto a Irak y otro sobre la tensión política que se desarrolla en el Líbano, que invito a leer pronto.

3 de diciembre de 2006

A la espera... Entre Tombstone y Ortiz

Blogs de Venezuela: Elecciones 3D

Como Ortiz, el desolado y aburrido pueblo de la novela epónima de Miguel Otero Silva, se veía el hasta ayer populoso bulevar de Sabana Grande: apenas tres o cuatro negocios abiertos a lo largo de cuadras y cuadras. La habitual tranquilidad dominguera de las calles no era la misma. El cielo encapotado le daba un aspecto aún más triste a la ciudad. Los pocos transeuntes caminaban con paso presuroso e inquieto.


Al cruzar la Libertador, un primer escuadron de cuatro motos cuyos pilotos visten de negro nos ceden el paso en la camioneta.


Tres cuadras más adelante, vuelvo a escuchar un renqueo, luego otro, y un tercero, y un cuarto. Poco a poco se aproxima el sonido de motocicletas aceleradas a la distancia. A lo lejos un hombre vstido de rojo cuelga de la puerta de un camión con altas cornetas, seguidos por nueve motorizados gritando la conocida consigna "Chávez los tiene locos", paseando impunes por las calles, manifestándose seguros de la victoria y a pesar de la prohibición de hacer proselitismo y concentraciones partidistas mientras los centros de votación aún funcionen.


Como en el conocido duelo de O.K Corral, inmortalizado en la película de Kurt Russell y Val Kilmer, esos hombres de tez oscura, rasgos marcados y ataviados de rojo son el grupo de los Clanton, desobedientes a la ley (o peor aún, con la ley de su lado). Y si un Wyatt Earp que los combata y los saque del Tombstone caraqueño.

El Día-(3)D en La Salle La Colina y otras anécdotas

Blogs de Venezuela: Elecciones 3D

Hace poco menos de dos horas regresé de votar.

Por suerte, mi centro de votación (La Salle La Colina) tuvo poca afluencia de gente.
A eso de las diez de la mañana salí rumbo a Plaza Venezuela. Chocolate, galletas, Mentos, una gorra, el anchilargo periódico de hoy, Mp3 con muuchas canciones y Gatorade fueron algunos de los implementos que me acompañaron en lo que pensé sería una larga espera.


EN el trayecto en Metrobús desde Plaza Venezuela hasta la Plaza del BUen Ciudadano en la Colina, pasé por delante del colegio Cervantes y del colegio La Consolación, y en ambos se observaban largas colas que daban la vuelta a las esquinas donde se ubicaban. Incluso, según me contó mi hermana, hubo un momento en que la cola del Cervantes (ubicado en la parte de abajo de las Palmas) se extendía hasta una plaza cuatro o cinco cuadras más arriba.


Sin embargo, a diferencia de la hectométrica cola que tuve que hacer el 15 de diciembre de 2004 desde las afueras del colegio, esta vez sólo había tres o cuatro personas delante de mí tanto en la máquina captahuellas como en la propia mesa de votación. EL proceso transcurrió con normalidad: no tuve problemas en la máquina captahuellas ni en la mesa; por la poca afluencia de gente tampoco pude determinar cuánta gente había de un lado o del otro, pues nadie hizo alguna clase de alusión a sus intenciones electorales; y tanto los miembros de mesa como los militares del Plan República me dieron un buen trato.


En conclusión, creo que tardé más en esperar el Metrobús en Plaza Venezuela que todo el tiempo que tardé en votar y regresar a pie a mi casa.


Sin tanta suerte

Sin embargo, la tranquilidad y normalidad que presencié en mi centro y en la zona circundante, no fue igual en todas partes. Mi pana Jorge. hace un muy buen reporte de lo que le ocurrió con los partidarios chavistas en su centro de votación. Otra amiga mía, que vota en el Cementerio, me envió varios mensajes de texto asegurando: "Aquí gana Chávez. Mucha gente de rojo con boinas, chaquetas, las manitos...Motorizados monitoreando. Me parecen armados por las chaquetas negras que usan. Gente borracha gritando consignas" Por lo visto, ellos son inmunes a la "Ley Seca".


Trataré de seguir contando lo que sucede por acá por la Florida y lo que me envían de otras partes de la ciudad. Hasta pronto...

2 de diciembre de 2006

Remembranzas ante el 3D

Blogs de Venezuela: Elecciones 3D

La tarde de ese último día de clases de noviembre los pasillos de la UCAB estaban vacíos, al igual que los salones y la mayoría de las Escuelas. Pocos alumnos habían asistido a clases y el estacionamiento, los jardines, la biblioteca e incluso los cafetines estaban prácticamente vacíos.


Me despedí de compañeros y profesores con la incertidumbre de no saber cuándo volveríamos a la universidad. La mayoría pensábamos que todo iba a resolverse en tres o, a lo sumo, cuatro días. Otros por el contrario, sostenían que podían pasar varios meses para que la situación se regularizara.


Este mismo episodio me ha ocurrido ya en dos oportunidades. La primera fue el 29 de noviembre de 2002, cuando iniciaba el primer semestre en la UCAB, luego de la convocatoria a un paro "cívico-militar", por parte de líderes sindicales y empresariales, en apoyo a los trabajadores petroleros expulsados de PDVSA por órdenes gubernamentales. Ante tal situación, la universidad había decidido suspender las clases en espera de que la situación culminara en poco tiempo.

La segunda fue ayer, cuando fui a mi clase de los viernes de 7 a 9 de la mañana y observé que los pasillos, jardines y cafetines estaban igual de vacíos que aquella vez; pocas personas deambulaban por la universidad y el estacionamiento tenía una inusual proliferación de puestos (Sólo cuatro carros estaban parqueados en el estacionamiento de profesores). Y de igual forma que aquel 29 de noviembre, no nos despedimos "hasta el lunes", simplemente nos despedimos, por no saber qué ocurrirá entre hoy y la semana que viene.

Esta agridulce sensación de dejá vú me ha acompañado a lo largo de las últimas semanas, al darme cuenta de que de la repetición de comportamientos, acciones y pensamientos de otros momentos de los últimos años, como el caceroleo frenético que siguió a los fuegos artificiales del fin de campaña de Manuel Rosales, o la consigna "Ni un paso atrás" gritada a todo pulmón o imitada onomatopéyicamente por cacerolas, pitos y cornetas: TUU-TUTU-TUU, PLAN-PLAPLA-PLAN.

Algunas situaciones las hemos repetido para bien. EL activismo que nos acompañó antes del 11 de abril y que perdimos a principios de 2003 cuando se nos negó inicialmente el referendo consultivo. Lo hemos recuperado con iniciativas como "Plan V" para la defensa del voto, organizada por estudiantes universitarios. La oposición también recuperó parcialmente el poder de convocatoria, como se demostró en las avalanchas y caminatas de Manuel Rosales.

Desafortunadamente, otros recuerdos de eventos similares nos preocupan y angustian. El robo de los votos en el referendo revocatorio y las trágicas oleadas de violencia el 6 de diciembre de 2002 en Plaza Altamira y las de marzo de 2003 y agosto de 2004 en varias zonas del país, aparte de la conocida pero aún enigmática masacre de abril de 2002, nos hacen preguntarnos, con incertidumbre (una vez más): ¿Qué pasará mañana? ¿Y los días después de mañana?