4 de noviembre de 2006

El valentón

saddam


Una vez más se hace el valentón... Pretende intimidar

Una vez más, pretende hacerse el duro. Lo hizo en 1990, cuando decidió invadir Kuwait de buenas a primeras, bajo la excusa de que era "un territorio desprendido de Irak", como si el propio Irak no hubiese sido más que un capricho de ingleses y franceses por administrar ese gran territorio que era el Imperio Otomano. Perdió. Estados Unidos lanzó la Operación Tormenta del Desierto y lo obligó a volver a sus límites, lo que hizo con el rabo entre las piernas.
Años después, entre 2002 y 2003, pretendió hacerse el duro al negarse a que las misiones de inspección de la ONU entraran en su territorio para detectar la presencia de Armas de Destrucción Masiva. Una vez más, perdió. Otra vez Estados Unidos decidió invadirlo, ante lo inútil que era desburocratizar el proceso de Naciones Unidas. Pero no se conformó con eso. Tras el ultimátum de George Bush para que se rindiera, hizo un llamado a la Jihad. Otra vez volvió a perder y tuvo que esconderse nuevamente con el rabo entre las piernas para que EEUU no lo encontrara.
Pero lo encontraron. E hicieron lo que debieron hacer desde la década de los ochenta. Procesarlo. Y ahorita, al final del proceso, pretende hacerse el duro nuevamente. Esta vez a través de sus abogados (abogados que no tuvieron los cientos de chiítas muertos y afectados en Dujail, ni los kurdos del norte de Irak, ni los propios yernos de Hussein), con la excusa de que Irak "se sumirá en un baño de sangre" si para el tirano se decide lo que también debió haberse decidido hace mucho tiempo: La pena de muerte.
Porque ¿Cuál es la otra opción? Hussein es culpable, eso está claro. Es culpable de la masacre de Dujail, de la matanza de los kurdos, de haber mantenido oprimido al pueblo iraquí durante 20 años y de haber mantenido en vilo a occidente durante un período similar de tiempo. ¿Qué otra sentencia? ¿Años de cárcel? ¿Cadena perpetua? No. Menos aún tras la amenaza de la defensa (que por cierto, también debería ser procesada por instigar a la violencia en Irak a través de su discurso)
Sostienen los leguleyos del tirano, además, que el gobierno de Bush pretende emplear la sentencia a Hussein como arma política ante las elecciones parlamentarias en EEUU. Hay dos cosas que decir al respecto. En primer lugar, Bush no tiene necesidad alguna de demostrar más nada. Demostró que había que sacar al tirano, que su nación puede contra cualquier tipo de alzamiento (seamos claros: por más que los "progres" quieran ver en los alzamientos un triunfo de la insurgencia, no es más que la demostración de que son unos pocos gatos luchando contra el mejor ejército del mundo). Demostró que es capaz de darle un trato justo a los prisioneros de guerra y cumplir así con la legislación internacional, como no hizo el tirano. ¿Le hace falta demostrar también que triunfó ante la justicia? Pues no. No le hizo falta, porque la sentencia era inevitablemente esa: la muerte del tirano.
Por otra parte, Hussein, una vez más, no está en condiciones de negociar, como no lo estuvo ni en los noventa ni en 2003. Es decisión de la Corte que lo está juzgando cuándo debe cumplirse la sentencia.
Sin embargo, estoy también en desacuerdo con la fecha de la sentencia. Si ya se sabe cuál es la sentencia y todos, empezando por la defensa, están presionando tanto ¿Por qué tardar tanto en sentenciar? Que lo condenen de una vez, y que se abandone el temor de la "oleada de violencia" en Irak. EN caso de que ocurra, los más desvastados serán los mismos de la resistencia, lo que queda del partido Baaz y toda esa escoria.

20 de octubre de 2006

Al-Quds: la mentira tras la religión




Izq: Domo de la Roca (687 D.C) Der: Muro Occidental del Templo (969 A.C)



El último viernes del mes musulmán de Ramadán, que cayó precisamente hoy, es conocido como "Día de Al-Quds", a raíz de un edicto del omnisciente ayatolá Jomeini en 1981 para "recalcar la importancia que tiene Jerusalén (Al-Quds en árabe) para el mundo islámico"

No es necesario recordar que Jerusalén fue rescatada y refundada por David, rey de Israel, y que su hijo Salomón construyó el Templo más de mil años antes de que siquiera se concibiera la existencia del "profeta" Mahoma y mucho menos la existencia del actual Domo de la Roca (El templo fue construido en el siglo X A.C y el Domo de la Roca en el siglo VII D.C) y que la aparición de Mahoma en tal lugar haya sido puramente incidental. Y no se hace necesario recordarlo porque, contrario al amantísimo Islam, Israel ha abandonado los argumentos históricos bíblicos que legitiman su existencia, como no ha hecho el mundo musulmán, que sigue inmerso en la teocracia. Valga decir: Israel ha limitado el conflicto a un problema político, como se ha perfilado desde su creación en 1948, mientras que los árabes y musulmanes siguen esgrimiendo argumentos religiosos y pseudo históricos, tales como la jihad y la creación de un gran país árabe de mar a mar donde Israel no tiene cabida.

Pero más allá de la importancia que reviste la Ciudad Santa para cualquier religión (pues también para el cristianismo la tiene), resulta paradójico que quienes más emplean argumentos religiosos y pretenden "sacralizar" el asunto son justamente aquellas naciones con menos tradición islámica dentro del mundo árabe. Porque no es Arabia Saudita, donde se encuentra la máxima ciudad santa musulmana, y cuna del mundo árabe, la que reclama la importancia de "Al-Quds". Es Irán, que ni siquiera es una nación árabe y que adoptó la nomenclatura de "República Islámica" tras la caída del Sha en 1979. Era Iraq, que cuando el Reino de Israel estaba en su mayor esplendor bajo el rey Salomón no era más que una provincia pobre al norte de Babilonia y cuyo presidente, Saddam Hussein, era un sunita apóstata y ateo, al igual que el magnánimo líder de la OLP, Yasser Arafat.

La visita de Mahoma a Jerusalén fue puramente incidental. Jerusalén existió por el pueblo judío. Los musulmanes venden, una vez más, una mentira: la mentira de Al-Quds.

Bajo esos mismos principios se pueden manejar las declaraciones de Ahmadinejad respecto a lo "innecesario" de la existencia del Estado de Israel ¿Quién tiene más derecho a existir? ¿Una nación cuyos orígenes se remontan a tiempos pre bíblicos en un territorio mucho mayor al que ocupa actualmente, y que ha cedido en busca de la paz, o una provincia sin importancia del reino de Persia, que ni siquiera es árabe o musulmana de origen?

3 de octubre de 2006

Una vez más...

Una vez más Israel obedece, aún a riesgo de su seguridad. Ayer culminó el retiro de las tropas que quedaban acantonadas en el sur del Líbano, un mes despues de que se diera oficialmente fin al conflicto a traves de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, organismo donde, a diferencia de la Asamblea General constituida por naciones árabes y musulmanas en casi un 40%, Israel no es siempre "el malo de la película".

Tambien una vez más se cae en el reduccionismo de colocar en la misma balanza las acciones con las que el estado de Israel defiende su integridad y existencia como estado y los ataques premeditados y expresamente dirigidos a grupos civiles por parte de movimientos eufemísticamente calificados de "insurgentes" como el Hamas y el Hizbollah. Así lo señaló una misión del Consejo de Derechos Humanos, luego de una visita relámpago por el norte del Líbano.

"La misión concluye que Israel ha cometido serias violaciones contra los Derechos Humanos y el Derecho Humanitario Internacional(...) y en algunos casos Hizbollah violó los principios aplicables de leyes humanitarias..."aseveraron los expertos.

Aún más categórica fue la afirmación del relator del Consejo de los Derechos Humanos, Jean Ziegler, para quien "Israel debe afrontar un proceso por crímenes de guerra cometidos durante su ofensiva en el Líbano."

"De acuerdo a la jurisprudencia internacional, el gobierno de Israel debe ser responsable ante el derecho internacional por cualquier violación a los derechos alimentarios de la población civil libanesa". ()

Aparentemente, este sociólogo, que se "rasga las vestiduras" por el hambre de los civiles libaneses", olvida el hambre, frío y terror que pasaron y deben estar pasando Ehud y Eldad, los soldados aún secuestrados por Hizbollah. Tambien olvida que las tan ensalzadas Convenciones de Ginebra deben ser respetadas por AMBAS partes en un conflicto DE IGUAL MANERA, por lo que Hizbollah tambien debería ser condenado por el ataque premeditado con misiles Katyusha a casas y pueblos del norte de Israel, quitando el derecho a la vivienda de los residentes en la región (por cierto, tanto árabes como israelíes).

Pero desafortunadamente el Hizbollah tiene un punto a su favor, una "carta blanca": no es parte firmante de los tales convenios, por no tratarse de un estado, sino un "movimiento" de los que usualmente tienen un puesto "con voz pero sin voto" ante la Asamblea General o el mismo Consejo de Seguridad. Así pues, no están sometidos a las leyes humanitarias, por lo que pueden actuar con la más absoluta impunidad, ser de todas maneras escuchados por la comunidad internacional, e incluso permitirse ciertas licencias como exhibir un arma de fuego al cinto durante sus alocuciones, tal como hizo Yasser Arafat cuando dirigía la OLP y habló ante la Asamblea General.
No es la primera vez que tal cosa ocurre. Esa "doble moral" al momento de juzgar a Israel y compararlo con otras naciones y al juzgar sus acciones defensivas (una de las característica del nuevo antisemitismo según el ex ministro Nathan Sharansky) se observa en la mayoría de las instancias internacionales ante las cuales ha sido llevado el caso de Oriente Medio. Por ejemplo, en los últimos cuarenta años (desde poco después de la creación del Estado de Israel, un 25% de las resoluciones respecto a la violación de Derechos Humanos en medio Oriente condena a Israel, pero pocas de ellas son igual de enfáticos al condenar la actuación de grupos terroristas como la OLP hasta los años 80 y más recientemente el Hamás y Hizbollah.
Incluso en el propio Consejo de Seguridad, donde como mencioné anteriormente Israel no es el malo de la película, de las 175 resoluciones emitidas en 1997, 79 referentes a la situación en Oriente Medio condenan a Israel.
Y aún así, Israel obedece, una vez más...