18 de septiembre de 2007

Vive la (nouvelle) France!

La decidida actitud de Sarkozy en contra de las ambiciones nucleares de Irán son una muestra del necesario (aunque complejo) viraje que, desde la gauche divine pacifista, antiimperialista y "multicultural", ha dado Francia desde la llegada de un primer ministro mucho más categórico que el "guabinoso" de Chirac.

Sin medias tintas, sin medios discursos, sin hipocresías, Sarkozy ha puesto a Irán en tres y dos, al anunciar una política mucho más dura, materializada en la imposición de sanciones económicas contra la nación persa y solicitando la moderación en el discurso y actuar de su mandatario, Ahmadinejad.

La posición de Sarkozy fue respaldada por su ministro de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, quien incluso mencionó la posibilidad de una "guerra con Irán".

Si bien es cierto que el conflicto armado nunca ha sido la mejor de las soluciones, la posición de Francia parece ir más allá del mero discurso bélico para convertirse en una advertencia a un Ahmadinejad que no desiste de sus experimentos de enriquecimiento de uranio ni de su intento de convertirse en un factor desestabilizador en Oriente Medio.

Por ello, resulta natural que Israel vea con buenos ojos la posición asumida por Francia. Por primera vez, quizás desde la Guerra de Yom Kippur, el gobierno francés abandona la postura proárabe, que ahora parece ser rescatada por una Rusia de Putin, extrañamente antioccidental y que ha adoptado los ambages retóricos empleados por la Francia de Chirac.

Pero no es para menos. Occidente no debe olvidar que Francia aún está en deuda por hechos profundamente reprochables que cometió, al menos, desde finales de la década de los setenta, cuando empezó a proveer a Saddam Hussein de elementos para la construcción de facilidades nucleares. hasta, incluso, principios del siglo XXI, al amenazar con un mojigato veto ante el Consejo de Seguridad una invasión a Irak que pudo haber contado con la aprobación internacional.

23 de julio de 2007

El verdadero multiculturalismo

Al Naqba: la tragedia. Es así como denominan los árabes palestinos a la fundación del estado de Israel en 1948. Y es así como se le denominará en el primer libro de texto publicado con la versión palestina del conflicto en Medio Oriente ¿Con la aprobación de quién? Pues del Ministerio de Educación israelí.

Sí. El planteamiento no lo hicieron Fatah o Hamás (A los que en realidad parece importarles muy poco la educación de sus conciudadanos, pues están muy ocupados inmolándose en autobuses, discotecas, etc.), sino un gobierno consciente de la importancia de los árabes como minoría dentro del Estado de Israel al que, por ende, hay que respetarle sus derechos culturales, sociales, etc.


En palabras de la ministra de Educación israelí, Yuli Tamir, es importante un equilibrio al reflejar el punto de vista de de árabes e israelíes, respecto a la historia común.


Según Karen O' Brien, de la BBC, se trata de una iniciativa que no tiene precedentes pues el libro, además, reconoce la expulsión de palestinos de sus tierras en 1948.


Más allá de las polémicas que la aparición del texto pueda generar entre la derecha ortodoxa y los partidos árabes del Parlamento (que representan un importante grupo en la Knesset), esta acción por parte del ministerio de Educación israelí da cuenta, una vez más, del carácter democrático y social del Estado de Israel y derriba, una vez más, las acusaciones elaboradas por la progresía mundial respecto al trato de Israel hacia los ciudadanos árabes de su nación.


Pues ¿Cuál es la posibilidad de que el ministerio de Educación egipcio, con todo y las buenas relaciones que en la actualidad mantiene con Israel, publique un libro en el que reconozca la culpabilidad de Egipto en la campaña del Sinaí, la Guerra de los Seis Días y la Guerra de Yom Kippur? ¿Admitiría el futuro estado palestino los errores cometidos por los líderes árabes y de la OLP como el bienamado Yasser Arafat, en el logro de esa nación?


No lo creo... Son esas las cosas que pasan en Israel, única democracia en Oriente Medio y verdadera muestra de multiculturalismo para el mundo.

27 de junio de 2007

La buena voluntad israelí

Una vez más, el conspirativo discurso de la "intelligentsia" mundial, multicultural, antiestadounidense, antiglobalizadora y antisemita, se cae ante la fuerza de los hechos y demuestra que Israel no es, como insisten febrilmente, una nación "colonialista", "expansionista", "terrorista" y resto de "istas" que suelen atribuírsele a la nación israelí, en un intento por deslegitimarlo y justificar así los intentos de su destrucción pretendidos por el ecuanime mandatario iraní Mahmoud Ahmadinejad.

"Como gesto de buena voluntad hacia los palestinos, presentaré ante el gabinete israelí la propuesta para liberar a 250 prisioneros de Fatah que no tienen sangre en sus manos, luego que firmen un compromiso de no volver a la violencia". Esta fue una de las propuestas presentadas por el primer ministro israelí Ehud Olmert durante la instalación de la cumbre de Sharm el-Sheik en Egipto, que demostró la predisposición del gobierno israelí a negociar, sí y solo sí existe una contraparte que crea en el diálogo como forma para la resolución del conflicto.

Y esta contraparte se encuentra, precisamente, en Fatah y su líder Mahmoud Abbas (Abu Mazen). Más allá de su inicial vinculación con el terrorista Arafat, por la que podría tenerse ciertas reticencias acerca de su honestidad en la búsqueda de la paz, el distanciamiento de Abu Mazen (como también se le conoce al líder palestino) del fanatismo de Hamás y la escisión entre ambas facciones (en la que Israel no tuvo nada que ver) es un paso para también demostrar el distanciamiento de la violencia y el terrorismo. Y ese paso debe ser loado y recompensado, también en pro de la paz y de, como lo señaló el propio Olmert, "vivir juntos con su estado (el palestino) al lado del Estado de Israel".

"No estamos interesados en castigar a la población solo porque ellos estan dirigidos por una organización terrorista. No cooperaremos con esas fuerzas", aseguró Olmert."Somos concientes de vuestro sufrimiento. No ignoramos su necesidad de terminar con ello, a través del entendimiento y de hacer la paz", dijo el premier, al también anunciar que no cesarán de ayudar a la población palestina civil recluida en Gaza, zona actualmente bajo el dominio terrorista de Hamás.

Una ayuda que, sin duda, será mucho más agradecida por los palestinos que esa intifada permanente emprendida por el integrismo islámico en Oriente Medio.