Mientras analizo lo sucedido en los últimos días a raíz del fin del cese al fuego y los ataques de Hamás, comparto con los lectores este artículo del Jerusalem Post, respecto a la investigación académica de Alexander Yakobson y Ammon Rubinstein, destacados intelectuales de la izquierda israelí que, más allá de diferir con las políticas del gobierno, salen en defensa del Estado de Israel y de lo que éste representa en el siglo XX, frente a los cuestionamientos contra su existencia.
Análisis
e interpretación
de la realidad
en Oriente Medio
basado en hechos
y despojado de los prejuicios
y de lo "políticamente correcto"
28 de diciembre de 2008
8 de diciembre de 2008
Secularidad ¿Amiga o enemiga?

Con el ritual de Eid-Al Adha, culmina hoy el Haj, una de las festividades más sagradas del calendario musulmán, que constituye, incluso, uno de los cinco pilares fundamentales de la práctica del Islam.
De acuerdo con la tradición, durante esta festividad se conmemora la peregrinación del profeta Mahoma desde la ciudad de La Meca, en Arabia Saudí, hasta el monte Arafat, 15 kilómetros a las afueras de esa ciudad. Para conmemorar el evento, miles de musulmanes realizan ese peregrinaje anualmente, que debe ser realizado, según la religiosidad islámica, por todos los musulmanes que tengan la oportunidad, al menos una vez en su vida.
Sin embargo, cientos de musulmanes que habitan la zona de Gaza no podrán cumplir, aunque quieran, este precepto en esta oportunidad. ¿La razón? La soberbia del movimiento terrorista Hamás que, aún calificándose de islámico, viola los derechos de sus correligionarios por capricho político.
Según reseñó el fin de semana la agencia Reuters, el gobierno saudí emitió visas para todos los palestinos musulmanes inscritos bajo la Autoridad Palestina, cuyo gobierno reconocido es el presidido por el partido Fatah y su cabeza, Mahmoud Abbas (Abu Mazen). El gobierno de Mazen, que pareciera impulsar la creación de un estado palestino esencialmente secular –contrario a las pretensiones de movimientos como Hamás que buscan la creación de un estado islámico, similar a Pakistán o Irán– ha comprendido la necesidad de sus correligionarios y ha facilitado el tránsito a los palestinos hasta la ciudad santa de La Meca.
Arabia Saudí, por su parte, no permitió la emisión de permisos a los 3000 habitantes palestinos de la franja de Gaza, que se encuentra controlada por Hamás y distanciada del gobierno palestino. Esto provocó la ira del movimiento integrista que, en represalia, impidió la salidad de los peregrinos desde Gaza, al instaurar puntos de control policial en la frontera con Egipto, ´país a partir del cual empieza la peregrinación desde esa zona.
Este hecho obliga a reflexionar acerca de las relaciones entre gobierno y religión en una zona como la del Medio Oriente. Además de desenmascarar al Hamás –pues demuestra lo falso de su fachada de ultra religiosidad– es una oportunidad para preguntarse acerca de la importancia de que el gobierno que se establezca en el eventual y futuro estado palestino sea laico y secular, como ya lo es el de su vecino estado de Israel.
¿De dónde provino la buena voluntad para el viaje de los fieles musulmanes habitantes en la Autoridad palestina? No fue de Hamás, que pregona la necesidad de que el palestino sea un estado islámico y aseguran defender la fe en Mahoma, sino de Fatah, un partido moderado y laico que, como tal, defiende la libertad religiosa de sus militantes y correligionarios.
Así, cabe concluir que la secularidad de Fatah, además de facilitar las negociaciones, convendrá a mediano plazo no solamente a unas mejores relaciones entre israelíes y palestinos, sino a la concreción de un estado palestino moderno que, aunque pueda nutrirse de ciertas ideas del pensamiento islámico (pues su origen será innegable), haga propios los valores de la democracia y libertad patentes en las relaciones internacionales contemporáneas
3 de octubre de 2008
Mucho más que apuntes sobre judeofobia
Recientemente, y gracias a la gentileza de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV), llegó a mis manos un ejemplar del más reciente libro del Dr. Moisés Garzón Serfaty, Apuntes para una historia de la judeofobia, editado por esa institución. Se trata de una obra que, sin la exagerada sistematización de Gerard Messadié en su libro Historia del antisemitismo ni las generalidades de Paul Johnson en La historia de los judíos, pasea al lector por los diferentes hitos históricos del odio al pueblo judío bajo las distintas épocas y gobiernos del mundo.
Además de un minucioso apoyo documental –el doctor Garzón muestra, por ejemplo, el texto original del edicto de expulsión de los judíos de España en 1492 por los reyes católicos– el libro tiene dos grandes aportes que yo, desde mi muy particular interés periodístico, agradezco. El primero de ellos es haber aterrizado la judeofobia en la contemporaneidad, en un capítulo llamado "La neo-judeofobia".
Lo interesante, a mi juicio, de este apartado del libro, es el rescatar ideas que, aunque son debatidas y validadas actualmente por una iintelectualidad de izquierda, sobre todo de Europa, no es más que la repetición de los mismos enunciados judeofóbicos desde la Edad Media. Pero Garzón no se limita a la izquierda del viejo continente, pues los lugares comunes antijudíos y antisionistas que desarma en su libro son alternados con evidencias de hechos, hasta ahora aislados, de antisemitismo en un contexto que él conoce muy bien: el venezolano.
Además de un minucioso apoyo documental –el doctor Garzón muestra, por ejemplo, el texto original del edicto de expulsión de los judíos de España en 1492 por los reyes católicos– el libro tiene dos grandes aportes que yo, desde mi muy particular interés periodístico, agradezco. El primero de ellos es haber aterrizado la judeofobia en la contemporaneidad, en un capítulo llamado "La neo-judeofobia".
Lo interesante, a mi juicio, de este apartado del libro, es el rescatar ideas que, aunque son debatidas y validadas actualmente por una iintelectualidad de izquierda, sobre todo de Europa, no es más que la repetición de los mismos enunciados judeofóbicos desde la Edad Media. Pero Garzón no se limita a la izquierda del viejo continente, pues los lugares comunes antijudíos y antisionistas que desarma en su libro son alternados con evidencias de hechos, hasta ahora aislados, de antisemitismo en un contexto que él conoce muy bien: el venezolano.

Así, ilustran las páginas del libro imágenes como las que se presentan a continuación. Caricaturas de fuerte tendencia antisemita y agresiones contra las paredes de sinagogas en el país que, particularmente hasta 2006, se volvieron preocupantemente familiares para la dirigencia comunitaria judía venezolana.El otro elemento destacable, a mi juicio, en la obra del Dr. Garzón es el puesto que le da al Islam como elemento angular de la judeofobia y el antisemitismo contemporáneo. Un protagonismo que yo, en mi limitado conocimiento del tema, intuía pero que confirmé con la brillante exposición del autor acerca de los fundamentos de la religión islámica.
Garzón explica, por ejemplo, la condición guerrerista innata en el Islam, sintetizado en el concepto de la Yijad. Al respecto, enfatiza que Yijad sólo tiene una interpretación, más allá de los matices que se le quieran dar al término: "¿Qué sucede si los judíos o los cristianos no desean vivir bajo las reglas del Islam? Entonces sencillamente, el sistema islámico tiene que luchar contra ellos. A esta lucha se le llama Yijad. Yijad quiere decir querra contra aquellos que no están dispuestos a aceptar el dominio superior islámico" (p.175).
En síntesis, Apuntes para una historia de la judeofobia, es una obra que va mucho más allá del esbozo. Se trata de un compendio fundamental que permite comprender, no sólo en antisemitismo en el pasado, sino en el presente e, incluso, sus características en un futuro inmediato, lo que la convierte en una obra fundamental para los estudiosos del mundo judío y sus fenómenos asociados.
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