3 de octubre de 2008

Mucho más que apuntes sobre judeofobia

Recientemente, y gracias a la gentileza de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV), llegó a mis manos un ejemplar del más reciente libro del Dr. Moisés Garzón Serfaty, Apuntes para una historia de la judeofobia, editado por esa institución. Se trata de una obra que, sin la exagerada sistematización de Gerard Messadié en su libro Historia del antisemitismo ni las generalidades de Paul Johnson en La historia de los judíos, pasea al lector por los diferentes hitos históricos del odio al pueblo judío bajo las distintas épocas y gobiernos del mundo.

Además de un minucioso apoyo documental –el doctor Garzón muestra, por ejemplo, el texto original del edicto de expulsión de los judíos de España en 1492 por los reyes católicos– el libro tiene dos grandes aportes que yo, desde mi muy particular interés periodístico, agradezco. El primero de ellos es haber aterrizado la judeofobia en la contemporaneidad, en un capítulo llamado "La neo-judeofobia".

Lo interesante, a mi juicio, de este apartado del libro, es el rescatar ideas que, aunque son debatidas y validadas actualmente por una iintelectualidad de izquierda, sobre todo de Europa, no es más que la repetición de los mismos enunciados judeofóbicos desde la Edad Media. Pero Garzón no se limita a la izquierda del viejo continente, pues los lugares comunes antijudíos y antisionistas que desarma en su libro son alternados con evidencias de hechos, hasta ahora aislados, de antisemitismo en un contexto que él conoce muy bien: el venezolano.


Así, ilustran las páginas del libro imágenes como las que se presentan a continuación. Caricaturas de fuerte tendencia antisemita y agresiones contra las paredes de sinagogas en el país que, particularmente hasta 2006, se volvieron preocupantemente familiares para la dirigencia comunitaria judía venezolana.
El otro elemento destacable, a mi juicio, en la obra del Dr. Garzón es el puesto que le da al Islam como elemento angular de la judeofobia y el antisemitismo contemporáneo. Un protagonismo que yo, en mi limitado conocimiento del tema, intuía pero que confirmé con la brillante exposición del autor acerca de los fundamentos de la religión islámica.
Garzón explica, por ejemplo, la condición guerrerista innata en el Islam, sintetizado en el concepto de la Yijad. Al respecto, enfatiza que Yijad sólo tiene una interpretación, más allá de los matices que se le quieran dar al término: "¿Qué sucede si los judíos o los cristianos no desean vivir bajo las reglas del Islam? Entonces sencillamente, el sistema islámico tiene que luchar contra ellos. A esta lucha se le llama Yijad. Yijad quiere decir querra contra aquellos que no están dispuestos a aceptar el dominio superior islámico" (p.175).
En síntesis, Apuntes para una historia de la judeofobia, es una obra que va mucho más allá del esbozo. Se trata de un compendio fundamental que permite comprender, no sólo en antisemitismo en el pasado, sino en el presente e, incluso, sus características en un futuro inmediato, lo que la convierte en una obra fundamental para los estudiosos del mundo judío y sus fenómenos asociados.




11 de agosto de 2008

Más de un mes después...

Quienes tienen la (des)dicha de leerme habitualmente, se habrán dado cuenta de que soy una persona sumamente intermitente en lo que a blogging se refiere.

En efecto, no soy el mejor ejemplo posible de bloguero. Reviso poco los blogs de mis compañeros, paso laaargo tiempo sin bloguear, etc. Las razones son muchas, pero fundamentalmente falta de tiempo y disciplina.

Debido un poco a ambas razones, desaproveché una experiencia que hubiera sido única para escribir in situ: mi viaje a Israel desde el 5 al 26 de julio para participar en el seminario Shoá, la memoria y los dilemas de su transmisión, organizado por el instituto Yad Vashem.

Aparte del contenido académico del curso (que fue de primera), el viaje me permitió entender muchas cosas que, espero, se vean reflejadas en los próximos días en este blog. Y, aunque no lo haré "en vivo y directo", en las próximas semanas comaprtiré algunas de las reflexiones que hice, a través de crónicas, artículos de opinión, etc.

De momento, me limito a continuar con las promesas y a invitarlos a visitar el álbum de fotos de mi viaje

24 de junio de 2008

No más unilateralidad

¿Era muy optimista esperar un cese al fuego más duradero? Al parecer sí. No ha pasado una semana de logrado lo que la BBC calificó de "frágil acuerdo", cuando la insurgencia palestina decidió romperlo al lanzar cohetes Kassam a la población costera de Sderot.

¿Qué demuestra esto? Que una vez más los peores enemigos del potencial estado palestino son ellos mismos. El que la Yihad islámica se haya atribuido el ataque es una muestra más de que no están dispuestos a negociar sino en sus condiciones que, evidentemente, representarán una alteración de los intereses y necesidades de Israel en la región.

Poco importa que Israel haya cesado los asentamientos en Gaza y Cisjordania durante el gobierno de Sharon; poco importa que hayan accedido a liberar a casi 500 terroristas palestinos a cambio de un sólo soldado. La iniciativa del truhán de Nasrala de pedir la liberación de otros 300 militantes de Hezbolá para liberar a otros dos soldados busca simplemente acorralar a Israel cada vez más y seguirlo obligando a que actúe de manera unilateral y sin condiciones, algo que pone en peligro, incluso, su propia existencia como estado, al quedar a merced de un grupo de fanáticos con trastocados valores de la vida y la muerte, del bien y el mal. Y así lo ha entendido Olmert, pese a sus políticas conciliatorias e incluso complacientes, al negarse a acceder a la petición de Nasrala. La unilateralidad tiene un límite