Líder del partido de extrema derecha Israel Beiteinu ("Israel es nuestro hogar", en hebreo), Lieberman es recordado por sus posturas extremas respecto a los territorios ocupados y la relación de Israel con su población árabe. A manera de ejemplo, su plan de gobierno propone una nueva "Ley de Ciudadanía" que obligaría a todos los habitantes del país a prestar juramento de fidelidad al estado de Israel, un planteamiento que pondría en serias dificultades, por ejemplo, la crítica destructiva siempre esgrimida por la izquierda israelí, incluidos los partidos árabes e iniciativas aparentemente traidoras como el movimiento Shalom Ashav ("Paz Ahora").Lo que ha vuelto a traer a la palestra la radical figura de Lieberman es su repunte electoral: de un insignificante sexto o septimo puesto en la Knesset, este partido de derecha radical podría convertirse en estas elecciones, de acuerdo con los últimos sondeos, en la tercera fuerza política en el Parlamento israelí al obtener hasta 20 de los 120 escanos que se disputan hoy.
Una posición ventajosa que, sin duda, dificulktaría la posibilidad de establecer coaliciones de cualquiera de los dos partidos moderados que triunfe: Kadima o Likud, poniendo en aprietos, así, los avances en el proceso de paz.
Perdieron la oportunidad
Tanto el ascenso de Lieberman como la casi asegurada victoria de Benjamín Netanyahu como primer ministro con su partido Likud permiten preguntarse la razón del resurgimiento de la derecha como opción política para el electorado israelí, apenas pocos anos despues de la aparición del partido Kadima.
Inicialmente surgido como una división del Likud, Kadima se constituyó por los líderes moderados de ese partido de centroderecha, ante el empeno de figuras como Ariel Sharon y el actual premier, Ehud Olmert, de retirar unilateralmente y sin condiciones los asentamientos judíos en la Franja de Gaza en 2005.
Esta decisión parece haber sido percibida por los factores radicales islamistas como una muestra de debilidad del gobierno israelí, que fue respondida por un aumento en los atentados terroristas y los ataques con misiles, primero desde el Líbano en 2006 y más recientemente en Gaza a finales del ano pasado.

El propio partido dirigente, Kadima, pareció comprender la gravedad de la situación al emprender la operación "Plomo Fundido" contra los terroristas de Hamás en Gaza. Pero ya era tarde: el electorado israelí parece haberse cansado de las "palomas" y han preferido volver a los "halcones" y, dentro de ellos, a los más radicales.
Así lo ha entendido el propio Netanyahu, que tambien teme el peso político que pueda tener Israel Beiteinu en la próxima Knesset e intenta que esos votos de la ultraderecha jueguen en contra de Kadima. "Los votos a favor de Lieberman harían más estrecha una posible victoria de Kadima", declaró recientemente.
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