24 de septiembre de 2009

CAIV en rechazo a declaraciones de Ahmadinejad


La Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela, en nombre de la comunidad judía del país, hace público su categórico rechazo a las perversas declaraciones del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, quien distorsionando la verdad histórica, insiste en negar la existencia del Holocausto en el que fueron masacrados seis millones de judíos por el régimen nazi.

Ahmadinejad, con insolencia y alevosía, reincide en este mensaje de odio, cínicamente emitido mientras celebrábamos la llegada de un Nuevo Año judío y se conmemoraba el 70 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Con ello no solo profana la memoria de las víctimas del peor genocidio de la historia plenamente documentado, sino que ofende a los sobrevivientes, muchos de los cuales llevan en sus brazos el tatuaje indeleble con el que la barbarie nazi marcó a sus víctimas.

No satisfecho con lo anterior, en su intervención en la 64 Asamblea de la ONU, insistió en culpar a los judíos de todos los males de la humanidad con su acusación de dominio “de la política, economía y cultura de la mayor parte del mundo… estableciendo una nueva forma de esclavitud y dañando la reputación de otras naciones…”

Como venezolanos judíos, y miembros de una comunidad donde aún viven muchos de los que sufrieron en carne propia los horrores de los campos de exterminio, sus hijos y sus nietos, condenamos enérgicamente y a una sola voz, las inauditas declaraciones antisemitas del presidente de Irán quien, además sigue llamando a la destrucción del Estado de Israel, país al que nos unen profundos lazos ancestrales.

Exhortamos a la comunidad nacional e internacional a rechazar estas posturas y a no escatimar esfuerzos por fortalecer la paz, la convivencia y el mutuo respeto entre los pueblos y las naciones del mundo entero.

Caracas, 24 de septiembre de 2009

20 de abril de 2009

Los que no se fueron de Durban II




Las declaraciones del negacionista Ahmadinejad, paradójicamente el presidente de una cumbre sobre racismo, no fueron sorpresa. Ha seguido una misma línea de confrontación abierta contra Occidente y, particularmente, contra la representación de ese Occidente en un retrógrado Oriente Medio, como lo es Israel. Sus calificativos hacia el estado hebreo como un "estado racista", etc., no son, por ende, algo que no se debe esperar.

Tampoco debe sorprender la reacción de los países que se retiraron de la Conferencia. Aparte de los nueve que decidieron desde un principio no participar en ese circo antioccidental e islamofílico que es la II Conferencia de Durban (Israel, EE UU, Canadá, Italia, Australia, Holanda, Polonia, Nueva Zelanda y Alemania), otro importante grupo de naciones occidentales, entre ellos Dinamarca, que ha combatido la islamización europea con libertad de expresión y Francia, que cumplió su promesa de retirarse si el foro se convertía en lo que prometía convertirse, se retiraron en medio de la verborrea del mandatario iraní.

Más que quienes se fueron del salón en que se celebra la cumbre de Ginebra, es necesario resaltar quienes se quedaron, en especial dos de los casos que más decepción pueden generar.
El primero de ellos fue la representación en la conferencia de la Santa Sede que, según confirmó el vocero Angelo Lombardi no abandonó la sala, lo que causó una nueva tirantez entre el Vaticano y la comunidad judía mundial, aún más luego de que el propio papa Benedicto XVI calificara la iniciativa como "muy importante".

La segunda lamentable pasividad durante el primer día de la conferencia fue la del propio secretario general de la ONU Ban Ki Moon, quien, aunque posteriormente condenó el discurso de Ahmadinejad alegando que "ningún país puede ofender a otro en la ONU" no hizo nada en el momento por detenerlo, como bajarlo del podio o llamarle la atención, y ni siquiera mostró públicamente su desagrado retirándose del recinto,
como hicieron tantas otras delegaciones.



Muy por el contrario, la principal crítica de Ban fue contra quienes criticaron y finalmente decidieron boicotear esta parafernalia "antirracista".

17 de abril de 2009

Durban II: Dos reflexiones más

“Es importante entender que, aunque la crítica a Israel no es antisemita en sí misma, hay algunas que lo son claramente, incluso aunque la palabra ‘judío’ nunca sea mencionada". Ésta frase, acuñada por el académico norteamericano Alan Dershowitz describe exactamente lo que ocurre con la modificación de la declaración final planteada para la cumbre Durban II "contra el racismo y la xenofobia" (comillas propias) que iniciará la semana que viene.

Y es que, según reseña el diario israelí Yediot Aharonot, aunque la declaración "omite las referencias al estado de Israel o al sionismo", mantiene el tono condenatorio a las operaciones militares israelíes y ratifican lo suscrito en Durban I, celebrada en Sudáfrica y caracterizada por una dura crítica a la política israelí.

Como sostuve hace meses en este espacio, todos estos elementos eran absolutamente previsibles, ante la naturaleza de los asistentes a Durban, cumbre que estará encabezada nada más y nada menos que por Mahmoud Ahmadinejad, tristemente célebre por ser un confeso negacionista del Holocausto y por sus intenciones abiertas de "borrar a Israel del mapa". Lo realmente preocupante es que a su lado se sentará Ban Ki Moon, secretario general de la Organización de Naciones Unidas... Una muestra más de cuál es el verdadero "imperio" que rige en la comunidad internacional, que no es ni el norteamericano ni mucho menos el israelí, sino el imperio del terror árabe e islámico, materializado, como también hemos dicho, en una Asamblea General compuesta mayoritariamente por países amparados por ese islamismo que, más que religión, se ha convertido en una verdadera ideología y praxis de la política internacional.